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sábado, septiembre 03, 2011

Esta historia.


Esta historia empieza con una mujer que llora, su llanto es como un gemido, el aire le sale por la boca y la nariz, jadea, mueve la cortina de la puerta y asusta al niño que entre-duerme.
Sigue con un sobresalto, y un ruido a la espalda, un frio en el espinazo y los ojos de un pequeño que abiertos todos vuelven a ver lo que cae en la noche, lo que vio como sombras rondar mientras oscurecía, y que había golpeado su puerta, y sigue, con esa sombra de madre que entre el llanto desesperado manda a que duerma, mientras habla con una sombra a oscuras en la puerta, que le confirma que la muerte goteo sobre su casa esa noche, y ahí le deja esa hija muerta, se alejan las luces de los mensajeros, rojas y azules dando vueltas.
Una tía lo cuida la madrugada, pero una ausencia se hace grande, a veces los demonios bajan de el cielo a llevarse a alguien, monstros grandes, como explico la maestra de catecismo en la escuela; son demonios, por que en cambio los ángeles son buenos y cuidan a las hermanas, no se las llevan, no dejan ausencias y dolor.
Para él las nubes ya no serán las mismas que tenían formas de animales cuando jugaba con él su hermana; son bellas pero le asustan, él sabe que la mañana de esa noche algo rondaba el cielo y vino por ella.
Esta historia sigue con una hermana muerta en una caja, aterrorizada y enojada, como cualquier joven al que le arrebatan la vida; él demasiado niño para entender, la trascendencia y lo terrible de el camino cuando dejen allí ese cuerpo.
Le enseñan una hermana igualita a la de él, que no habla, no ríe, no juega y no entiende, es hora de que esa extraña sensación como de miedo y frío que siente desde que lo despertó su madre llorando en la cortina tome forma, el hueco y la soledad de esa ausencia que se sienten raro, todos lloran más fuerte, las muestras de dolor se vuelven más duras, los adioses más gritos, lágrimas que parecen infinitas, y sigue con un unas poleas que la van bajando, y tiran rosas, y entonces el niño al fin pregunta, y nada mas lo abrazan pero no responden.
Esta historia sigue con la casa en silencio, y una mujer que llora, sentada sobre la cama de la muchacha con una mortaja abrazada; llora, desconsolada, y termina con un niño que extraña a su hermana, que no entiende todavía lo que pasa, y que todos tengan los ojos rojos, la casa llena de gente, que lo quiten de la cortina de la puerta donde llora su madre, y lo manden a jugar, él no la esta viendo a ella, ve a su hermana que sonriendo y cómplice con un dedo en los labios y viéndolo le pide silencio, mientras abraza por la espalda a la madre que se extrémese, y vuelve a ver, pero no hay nadie.

sábado, agosto 27, 2011

Aprender a llorar.

“No puedes enseñarle a llorar a un hombre de 30 años” y sonrió desganada, con la mirada perdida hacía afuera a contra luz, como tantas tardes, y es que el ritual de la hora de visita era siempre el mismo, mirar el reloj, mirar a la cama, mirar por la ventana, la misma cara de mal dormir, de mal comer, entre resignación y rabia, pero calma, decaída.

“Es hora” se decía tranquilamente cuando el de seguridad aparecía en el pasillo, este sabía que no hacía falta decir nada, y nosotros que no hacía falta que lo hiciera.


Y es que con los días antecediéndose los unos a los otros dentro de el centro medico, la rutina fue educándonos, y de pronto nos encontramos de forma surrealista viviendo esa muerte pequeña y lenta que es vivir, esperando las horas de visita, uno dormita entre comidas insípidas y salones, sillas para espera y alguno que otro café de máquina.

Ella y yo hablábamos poco en esos días, y ya desde antes se venia dando dicha conducta, por lo que en realidad mas bien, tener a mi mujer allí ya era mucho, y no hacía falta hablar, no hacía falta a veces ni mirarnos, igual que como nunca fue necesario amarse, siquiera quererse, ya que desde siempre nos fuimos un buen negocio, y a pesar de que el amor no duro mas que el tiempo en que tardamos en volver a nuestros trabajos después de la boda, era bueno tener a mi mujer, riendo a contra luz y con desgano, la frase que le oí a algún poeta, o a algún desgraciado.


Las noticias buenas nunca parecían suficientes, las malas eran mas comunes y significaban estar mas al tanto de lo que ocurría, y la vi bella como nunca hablando con el médico cosas que no entendía, los veía mover la boca y no había ni una señal de lo hablado, su expresión siempre fue la misma, y yo mirando el reloj, la cama, la ventana, nunca me atreví a preguntar.

Nunca, nunca la vi llorar, y aunque cada vez los pronósticos pasaron de reservados a negativos, seguimos allí en nuestro ritual silencioso, reloj, cama, ventana, contraluz, sonrisa desganada, salón de espera, café mocca de la máquina, surrealista, fresco de gelatina y arroz con carne insípida, y nuestros silencios en vez de caricias, en vez de amor.


Hace tiempo que nos acostumbramos a ser solteros en lazo matrimonial, hace tiempo nos olvidamos de las risas y los “te amo”, la rutina se repetía cuatro veces al día, en turnos continuos desde la visita hasta la espera, y finalmente a las nueve el viaje a casa, y “hasta mañana”
Pero esa despedida mentira fue un triste desenlace para un silencio, esa vez si te vi preocupada quedarte en la puerta, y yo a contra luz sonreí, reloj, cama, ventana, y te alejaste por el pasillo.

En realidad no sé si aprendiste a amarme por lástima o por costumbre, o si el desenfreno de el silencio surrealista te llevo de nuevo a algún anhelo, tal vez, solo fue solidaridad, o la necesidad de sentirte apoyada, pero esa noche seguro estuviste tan agradecida como yo de tenerte ahí en silencio, aunque amarse ya no fuera necesario, y entraste corriendo a la mañana mientras médicos, auxiliares y enfermeras trataban de detenerte, mas fue en vano, yo tratando de detenerte en el pasillo para abrazarte, por primera vez en meses, para tranquilizarte, pero fue imposible ante tu decisión, de pronto mi cama vacía; rompiste el ritual y de el reloj saltaste a la ventana, sonreíste a contra luz cuando desde el pasillo te dije “y enseñarte a llorar a ti?” y te quedaste allí sentada, en calma, agradeciendo el silencio, por la liberación de la que eras objeto, y nadie entendía; que tus lágrimas; calmas como tu sonrisa no eran por la ausencia si no por el silencio, grato recuerdo de mi , que desde el pasillo te miraba por última vez a contra luz; reloj, cama, ventana, mi esposa, y el pasillo que se alargaba mientras caminaba hacía el final de él en silencio, y solo tu que me escuchabas recitando un poema sobre aprender a llorar.

domingo, julio 03, 2011

Sombras & silencios

He tratado de callarlos sin conseguirlo, parecen turnarse en abatir mi tranquilidad, el silencio es un país extraño desde que estas sombras gritan tanto, desde que la oscuridad se divorcio de la calma, desde que finalmente esas sombras parecen deslumbrarme con su constante ir y venir. Han raptado el aire, han secuestrado la noche, mi calma, mi descanso, y mas allá mi sueño. Estas sombras y silencios son dueñas de mis noches, mis madrugadas.
Fue una primero, inofensiva pensé la primera vez, casi trate de confundirla con un efecto del cansancio, luego con el traquear de la madera cuando se expande en la noche, pero termino respirando sobre mí, metiéndose en mis cobijas, acurrucándose a mi subconsciente somnoliento y en vigilia.
-Dame una hermana- exigió con su fétido aliento a ángel caído
-exijo una hermana! mi hermoso asesino-
-a fin de cuentas- me dije- existes solo por que mis manos te dejaron muerta bajo el piso de esta habitación, te lo debo-
y aunque no fue fácil la traje a mi departamento, amontone su cuerpo junto al tuyo y volví a acomodar las piezas de el piso bajo la cama, nunca mas volví a barrer allí, deje que el polvo se amontonará, y con eso pretendí el olvido.
Pero su sombra y su silencio lucharon pasivas cada noche, te vi convencerla de que no había mal en la existencia nueva que le había dado para ti, finalmente lograste que dejara de sollozar junto a mi cama y la hiciste como tu.
-Danos un amante!- Horrorizado no tuve mas remedio ante sus ataques de paloma y mi incesante necesidad de dormir cada noche que ceder a sus reproches, el joven fue mucho mas difícil, pero corrompida su vida las vi estallar de jubilo tomándolo sucia y pervertidamente, las oí violarlo, lo vi retorcerse hasta que un día ya era como ustedes.
El viejo y la vieja fueron mas fáciles, cuando me exigieron una madre y un padre, pero a partir de ese momento, las noches fueron insoportables, esas sombras y silencios se llevaron mi calma, convirtiendo mi falta de arrepentimiento en una carga que me hizo tratar de olvidarles.
Pero me pidieron un hijo, y no acepte! –niños no!-
-Danos un hijo grande asesino adorado! Un hombre que nos dé la ilusión de haber quedado preñadas! – y me negué otra vez, entonces comenzaron a gritar sus silencios y hacer señales luminosas desde sus sombras, finalmente fui descubierto y condenado, mi desvelo se volvió mas fuerte cuando finalmente se vinieron a esta celda conmigo, y cada uno habitó un espacio de mi pequeño encierro.Acumule apatía e intromisiones para olvidarlos, pero es imposible, con los viejos susurrando, y estos malditos revolcándose en sus orgías de sombras y silencios, a la víspera de mi locura vinieron a recriminarme y exigirme –danos un hijo amado asesino!- y me enseñaron a hacer nudos con sábanas, me prometieron que finalmente vendría la calma y el silencio a quedarse en mis noches, la oscuridad volvería a ser negra, y mi soledad finalmente llegaría con la noche; pero fue mentira, aquí siguen todos en esta pequeña bóveda, ellas revolcándose con él en una esquina, los abuelos acariciándome el cabello mientras trato de dormir; aún recuerdo sus voces diciéndome –Salta amado asesino!- mientras yo con la sábana en el cuello me lanzaba a sus olvidos

domingo, febrero 06, 2011

IDEM


El silencio se rompió con la mirada invisible, nadie dijo nada… pero en sus ojos había resueltos grandes misterios de la vida, de la muerte, y una soledad que gritaba oscuridades.
Entonces y solo entonces, escucharon los latidos de sus manos, sin tocarse, sin que estas se encontraran, como un secreto que todos saben y nadie dice, como un inconsciente colectivo oculto en cada pensamiento individual.
Ella estaba sola y tenía frío y miedo, ese miedo de los muertos que no encuentran el adiós, él se encontraba igual, pero por más que quiso no encontró la puerta de la casa para salir a buscarla; y estaba vivo en medio de esa muerte, tan suya como la propia pero a fin de cuentas ajena.
Ella sonrió tenue con una mueca más cercana al llanto que a la molestia, y se dejo caer sobre si misma desvaneciéndose, como desaparecen los sueños que se tuvieron a la mano y se dejaron ir al despertar.
Se dijo entonces que lo mejor sería dejar de hablar con su sombra en la puerta, en la calma, en su cama, en esa ausencia terrible de la almohada sobrante y el exceso de espacio, mañana cambiaría la cama por una individual, y el alma por un olvido que no llega.
Decidió continuar la rutina mientras esperaba la oscuridad de la soledad llegando tras la partida del sol, despertó seguro de no poder seguir viviendo de otra manera, no con sus manos ausentes palpitándole en la cara, o con su abrazo perdido en el recuerdo de los sueños.

A la mañana, se levantaría de sí mismo para trascender la soledad, acompañarla de cosas efímeras aunque le duela cada parte de su cuerpo que jamás besó, y vuelva cada mañana a dejarla en la cama dormida como el día en que las noches se llenaron de su fantasma de mariposas que apagan la luz.

sábado, enero 29, 2011

Días comunes, noches distintas.


Anoche no podía dormir, la quietud y el silencio... la calma, la soledad de tenerte en mi cama durmiendo... se sentía distinto a los días en que me gusta admirarte en nuestra cama, te necesitaba despierta; no es tu culpa; hablar, la compañia, tenerte activa junto a mi, para admirar cuánto sabes y la elocuencia con que lo haces. Ayer necesitaba tu calor abrazándome y seduciéndo, tus ojos plácidos en la tempestad del mar de Orión, para disimular las sombras y los fantasmas que habitan mi noche y llenan mis ansias.

Transité los 100 canales de la compañía de cable al menos cinco veces... me levante, trate de leer, trate de cantar, trate de imaginar la tarde y a mis hijos jugando, el ruido en silencio de la noche me perturbó cada vez mas, el insomnio fue poblando mis posibilidades de dormir.

Entonces uno se da cuenta que la soledad no es solo ausencia de compañía, que no es que tu amor no me llene, que tu presencia determine mi existencia, o tus ojos mi risa y alegría, te das cuenta de que existe una soledad silenciosa y oscura, como un demonio, una soledad personal, como aquella canción misteriosa de la que nunca supiste el nombre y que aún hoy te dá ganas de llorar.


Es confuso extrañarte teniéndote aquí, y sentirme tan distante estando en casa, por lo menos, van acabando los días de fiesta y el maldito diciembre y la falsa bonanza, yo sigo igual, no cambie durante el carnaval de fin de año como los otros, pero los demás alrededor se llenaron de una puta e hipócrita alegría y un aire de bienestar que termino en resaca, creo que me afecto quedarme fuera de la borrachera colectiva a diferencia de antes, era más sencillo no pensar; estar loco , te he extrañado tanto en este tiempo y a mí mismo que de pronto tengo miedo de que vuelvan los días comunes, volver a la gente inmisericorde y estresada, volver al odio generalizado y el egocentrismo, a la apatía, a la guerra de todos contra todos... a volver a ser un silencio que guarda silencio ante el ruido de la cotidianidad, a volver a ser una oscura oscuridad ante el neón deslumbrante, a volver a ser soledad en la apatía de la compañía inconveniente por conveniencia.


Mejor quedémonos en el mañana; a fin de cuentas se dice que todo tiempo futuro será mucho mejor; volvamos a nuestro juego de soñar y adjuntémoslo a este ciclo, alejémonos de la gente, olvidémonos del bien, y el mal que como todo lo relativo es indistinto, encimemos la muerte más allá de la vida, llévame al Mar de Orión a jugar con las olas, dejarme llevar por el vaivén infinito, calmo y salvaje, espérame en la playa, déjame arremeter en tu cuerpo como las olas, ir llenando cada rincón mientras te voy dejando rendida en la playa, y golpeo con fuerza tus caderas con mi cuerpo de agua y sal, entonces me vuelvo abrazo sobre tu piel, mientras beso tu sexo con mi cuerpo de mar y subo por tu vientre y tu pecho hasta finalmente encontrar tu boca, ya con mi cuerpo de hombre, para hacerte el amor en la arena, bajo el cielo infinito.

De nuevo el silencio me despertó del letargo, estaba lleno de arena; gracias.

Me fui al cuarto de los niños, tratando por última vez arrancarle a la noche un cacho de calma, los cobije y los besé, estaban tan tranquilos y ajenos de mi insomnio, que aguante la respiración para dejar intactos sus suspiros en el aire, y es que anoche no podía dormir abrumado por la soledad, por la oscuridad, por el silencio, ese que los hombres manejan tan bien en la selva de hormigón frio, pero viéndolos, de pronto uno se siente de nuevo niño, de nuevo vulnerable, y entiende el miedo y el temor en los ojos de los padres; cuando te decían que todo estaría bien, y no era cierto.

domingo, enero 23, 2011

Textura azul en el silencio.


Oscuro y silencioso, como despertar en una tarde lluviosa, mirar el pasillo, los tonos café, la luz blanca, como revelado ecológico. El silencio es una delicada textura azul que huele a belleza, miles de agujas se abalanzan contra mí por todo mi cuerpo, en una sobredosis de dolor indescriptible, la insulina solo funciona para tener alucinaciones, veo que exhalo miles y miles de flores que se diluyen en el aire enfermo de mi habitación, entonces me doy cuenta que estoy sordo, que solo mis ojos funcionan, que la lágrima que me hace cosquillas tras las agujas en la mejilla es mi último grito de dolor que dice, déjenme morir.

Tengo sudor frío sobre mi frente, mis ojos se prenden de el resplandor en la ventana que no me deja observar ni distinguir, debo verlo todo! El dolor se vuelve cada vez más fuerte, empiezo a respirar sangre, mas la guerra es hacía adentro, alrededor todo es calma, silencio, soledad, pero mi mente funciona, no puedo caer en la oscuridad, no puedo perder la razón que tengo por los ojos, lo único vivo aún en mi cuerpo tomado por el cáncer, muerto y putrefacto; esbozando palpitaciones de vida que se extinguen una a una en una consecución de espasmos que me abotagan de dolor.

Miro desprenderse de mis ojos una centella; se posa sobre mí; creo que soy yo, pero debo estar alucinando de nuevo, mi cuerpo tenso se aligera, las agujas se me clavan procurando un dolor agudo que me quita el aliento, y se desvanece; miro la ventana nuevamente sacudirse ante mis violentas convulsiones, mas la centella sigue allí inmóvil, parece una gota de agua, en ella se refleja un rostro demacrado que no reconozco, mas debo ser yo, pero cambia, en ella miro dos ojos pequeñitos que brillan; recuerdo esto; recuerdo ser un niño de brazos que se mira en los ojos de su madre, pronto la ventana tras la centella se vuelve su rostro, sonríe, yo me siento seguro, ya no hay dolor, escucho su voz suave que me arrulla, veo una ventana, tras ella un árbol, de pronto corro hacia él con mis rodillas rotas, no importa, otros niños juegan junto a mí, finalmente llego; y entonces cambio; me siento bajo su sombra milenaria y tomo por la mano a esa joven que sonríe y beso, me pierdo en sus ojos de nuevo, le acaricio el vientre mientras me dice, “se llamará Jessenia”, y soy feliz.

De pronto todo está oscuro, me asusto, pero veo y siento una manita alejarse de mis ojos, de nuevo la centella se transfigura en un rostro amado, mi flaquita me besa, mi hija juega a esconderse mientras yo me miro feliz y orgulloso en sus ojos, pero la centella se apaga, y cambia; la veo tras un vidrio como se la traga la tierra, la centella cae sobre el vidrio como mis lágrimas; la tarde es oscura y triste; llueve; le prometo perseguirla, le prometo no dejarla allí tan sola como solos se quedan los muertos, y vuelvo aquí para ver por última vez la ventana, ya la razón no me sirve de nada, se va poniendo oscuro, me voy quedando muerto, cierro los ojos dejando tras de mí este cuerpo atrofiado que ya no sirve de nada, está oscuro como despertar una noche lluviosa tras dormir mucho tiempo, estoy tranquilo, ya no siento las agujas, por un momento dejo de ser consciente de mi existencia, mas de nuevo, en un espasmo abro los ojos, la luz de nuevo entra por la ventana, lloró, y tengo frío! me asusto! pero de pronto vuelve la calma, de pronto me miro en los ojos de otra madre reflejado, mas yo conozco los ojos de esta madre de otra vida, son los mismos ojos de mi hija, los que vi por última vez tras ese vidrio, y que hoy me admiran conociéndome mientras yo encuentro de nuevo el ciclo, para vivirlo junto a ella, ya no está sola y tiene en su cara mi centella, dos gotas de agua.

domingo, enero 16, 2011

El asesino de flores.


-Mírenla allí – se dijo – con toda su petulancia! Ahogándose en vanidad mientras el sol y el viento la acarician! Claro! Su belleza es terrible, patética e inútil! Inservible! Inaguantable!- maldita! Hermosa y maldita! – Grotesco y desenfrenado se lanza llorando contra la indefensa flor –incauta!- se dijo en su monólogo – mírate! Tan frágil y al mismo tiempo tan gloriosa! Tan pequeña, en nada parecida a tu pariente lejana de el África, la serpiente! Si pero las flores no son como las serpientes silenciosas! mas su veneno es su belleza gigantesca, su ego florido! Su maldita capacidad hipnótica, pero yo he encimado la muerte! Sus arrojos de soberana presencia floral no apabullan mi odio! Necesito de la infertilidad y la soledad de el vientre de la tierra para florecer! – ahogado y ciego se lanza despiadado sobre la flor que horrorizada solo acata por asomar sus espinas ante el insolente y violento mordisco! La embestida abominable, el macabro ataque sin sentido y reivindicador de el asesino! – tus espinas pueden destrozarme la boca, hacerme tragar mi sangre! Puedes ulcerar mi lengua, tratar estúpidamente de desangrarme el aliento! Pero seguiré gritando mientras mi sangre se amontona en la garganta y se coagula, pero efusivo lanzo mis gritos y con ella probarás el néctar de mi odio vuelto saliva ensangrentada! Muere! Muere!- cada pétalo va cayendo en la tierra mezclado con la sangre de el asesino, que cae rendido y ciego junto al cadáver espinoso y marchito de la flor. Vuelve en sí a los pocos segundos y llora, le duele la belleza muerta y trémula que se vuelve barro rojo y azul al mezclarse con la tierra, llora de rabia e impotencia al ver la pasta muerta que fecundará el suelo para que nazcan nuevas petulancias de la floresta. El asesino llora otra vez, y se planta en su sitio.

sábado, septiembre 25, 2010

Nomura.

La presencia masiva de medusas nomura, o echizen kurage, -como llaman en Japón a este animal, que puede llegar a medir dos metros y pesar 220 kilos- en aguas niponas se ha convertido en una auténtica pesadilla para buceadores y pescadores. Estas grandes medusas destrozan las redes y provocan la muerte de miles de peces con el veneno de sus tentáculos. Todavía no existe una razón científica general que sirva para explicar la llegada de las nomura al mar de Japón, cuyas aguas no son su hábitat natural. La mayoría de expertos apunta a China como principal responsable. Las echizen kurage se originan en la costa china del mar Amarillo, al sur de Japón.
Que deliciosa fue la violencia en la TV y en el cine, mientras florecian en el mar las meduzas gigantes en Japon, Korea, Indonesia y toda Asia. El mundo se acaba mientras tu y yo follamos con prostitutas los trios de mis fantasías! Te das cuenta? Abreme bien el culo que tu vagina no alcanza; no hables de más, lame, chupa, mama! Que esta leche en tu vientre repoblará el mundo de hijos bastardos que lucharán contra las medusas gigantes que ya no caben en el mar y caminan por la playa.
Ya nos masturbamos con toda la pornografía, esas chicas lindas que fingian ser niñas, como no nos iba a traicionar Dios si hicimos de el amor esta sarta de depravaciones y relaciones de comisiones útiles, salvamos los bancos pero aún había muerte, hambre y desesperación en Africa? Maldito hedor! Placevos fueron los látinos y los negros que ayudamos en cadenas de oración y recolectas; para la conciencia y el alma.
Dicen que suicidarse no duele si saltas a un buen vacío, caer es como hacer el amor, y cuando temina; tendrás un cadaver mal oliente que sonríe, que se agusanará como toda la comida que desechamos sin que llegue a los hambrientos.
Las medusas son venenosas, como las miradas de las mujeres violadas, de los niños que asesinamos para comerlos, y seguir cogiendo para hacer mas niños; papá trajo la muerte, ya no habrá ni miedo ni frio, sigue sonriendo que esta noche cogeremos y comeremos de ese bastardito muerto.
El invierno nuclear levanta la piel de los huesos y aún asi seguimos penetrando a esta chica embarazada, somos diez y podriamos ser mas; si el hambre no nos volviera esteriles; hasta aquel que fue sacerdote esta de acuerdo, por que Dios obra de maneras misteriosas, mas aún sabiendo que no existe, mas allá; por que hay que sostener una vida que es lo único que hay.
No nos arrepentimos de nada, si no esta nos encontrará otra muerte! Y vivir será mas importante que perecer, que la moral y las buenas costumbres, por que ahora somos depredadores, como aquellos que cazamos hace tiempo, como aquellos que ignoramos a deshoras.
El mundo esta lleno de invisibles de un mar cósmico y lejano, las meduzas gigantes vuelven a florecer y pueblan el mar y la tierra, nos domestican, y yo pretendo ser la mascota mas fiel de todas…