miércoles, abril 07, 2010

No y viceversa


No creas que toda la vida será así, no siempre estaremos felices, no siempre encontraremos tardes como esta donde todo sale bien, donde todo es bacanal y fiesta, y tardes soleadas con risas, sonrisas y camaradería.

No terminaremos cada noche haciendo el amor apasionados y creyéndonos dichosos de ese amor, no todos los futuros serán promisorios, por aquello de que "todo tiempo pasado fue mucho mejor", y la mayoría de veces nada de esto responderá a nuestras acciones si no a lo hecho por otros, somos un manojo de acciones que terminan afectando de una u otra forma lo que somos, lo que creemos, lo que queremos, un compendio de hechos que van y vienen y desenlazan en una dirección u otra lo que esta por venir.

Y si además de todo esto, el futuro colectivo esta marcado por actos imprevistos? si no somos más que pequeñas partículas que ocupan un lugar en el tiempo y en el espacio que están a cada segundo propensos a cambiar?

No podemos esperar que solo ocurran cosas buenas, por cada ganador hay al menos un perdedor y esta competencia es cíclica, se pierde, se gana, nunca se empata, si fuera este un mundo que se definiera por el bien común, todos estaríamos mal, un payaso que ríe ante los niños, y llora en la oscuridad mientras se le corre el maquillaje, cuál modelo que choca de frente con su vacío, y que hace llorar a un tipo cualquiera que la extraña; un payaso quizás?

Tenemos la compañía y la soledad, tenemos el miedo y la valentía, el odio y el amor, la alegría, la tristeza, el hambre y la gula, la pobreza y la opulencia, la verdad, la mentira y viceversa.

Te extraño, tengo los discursos aplaudidos y este monologo olvidado, un grito en la oscuridad que nadie escucha, tengo tu recuerdo y el olvido, al menos el deseo de realizarlo, mientras te deseo; cada momento sublime en la historia de el hombre surge de su banalidad y miseria, el desenfreno parte de los valores incumplidos, el amor de el desamor, mi obsesión de tu apatía; si tan solo te fijaras en mis ojos tristes cuando te veo; si reconocieras en mí el potencial humano de quererte, si me dejaras hacerlo.

La vida parte de la existencia y termina en el fin de esta, no sabemos ni podemos saberlo, si después viene algo más, el conocimiento, antítesis de la ignorancia tiene su arista en la fé, y yo creo en ti, en que un día me miraras a los ojos y reconocerás en los míos aquello por lo que tanto haz esperado; eso espero yo; quizás ni me busques, no te haga falta, ni me esperas, ni reces a tu dios por mi existencia, para ti todo son cuerpos, relaciones y adioses tarde o temprano, pero yo no estaré aquí tampoco para siempre, ni esperando ni añorando, eventualmente la conoceré a ella y en sus labios y sus promesas me olvidaré de ti, mañana quizás seas tu la que me olvide, cuando descubras otros ojos tristes que te esperaban, y un no vuelto sí será esperanza, y futuros promisorios, y diremos adiós a esta encrucijada, y a las viceversas de este no que en un rato, cuando te pida que salgamos puede que sea un si desesperado, que busca existir ante mi negativa, y mi miedo prejuicioso.

Hueles a mi, tu olor me excita, mujer, hueles a sangre, yo solo trato de entender dónde estás si no es aquí.

No cabe duda de la posibilidad de enamorarnos, y de ahí partir por el viaje de volvernos serios, formar un hogar, tener hijos, hacer vida, y en el trascurso morir enamorados de viejos o desamarnos, terminar odiándonos, soportarnos por los hijos hasta que estos ya no nos necesiten, olvidarnos entonces de repente, saborearlo como la libertad tan deseada, como si fuera un primer beso que termina, la almohada mojada por un orgasmo; la soledad desolada, el sexo y una caricia contra la indiferencia, el no conocernos, la indiferencia de reconocer nuestra existencia, el desconocimiento y las probabilidades abiertas de entender de pronto que la mitad de nosotros soy yo solo y la soledad de no haberte encontrado todavía, ante la posibilidad de que ni siquiera me estés buscando, como yo a ti.

lunes, marzo 29, 2010

Dada por muerta.


Aquí, con las patas para arriba en el baño de esta gente, lastimado todo mi cuerpo por el golpe, no me queda más que esperar a que la noche me cubra y mis dolientes extremidades se recuperen.
En principio, y dada por muerta, me dejaron tirada a mi suerte en el piso helado, a mi suerte, apagaron la luz y se fueron, quede largo rato en la oscuridad en esta indecorosa posición escuchando en principio lejanas sus conversaciones sobre mí. En los últimos días, varias han sido las muertas de mi especie en este mismo lugar y de la misma forma, un golpe certero que en algunos casos fue instantáneo y en otros como en el mío, nos han dejado aquí pensando en esto y en aquello; de lo que no nos queda duda es de que nos odian, aunque muchas llevamos en esta casa largo tiempo, viviendo en las hendijas, en los rincones, las tuberías, alimentándonos de sus sobras, de los platos sucios en el lavadero, de sus provisiones cuyos empaques mal cerrados nos invitan a cenar.
Los escucho lejos teniendo sexo, yo adolorida aún, apenas tratando de acomodar ideas y recuperarme para volver a mis rincones a sanar las heridas, en realidad el golpe fue certero como para matarme, pero por algo hemos estado aquí durante miles de años, y tal como suelen decirlo, estaremos aquí también después de ellos, por que somos fuertes, por que evolucionamos más rápido y mutamos mejor para adaptarnos, sirviéndonos de lo que ellos hacen, viviendo a expensas de su suburbia.
Entonces lo escucho venir, él abre la puerta y me encuentra y se acuerda de mí, duda en la puerta y me ve mover las antenas, si, estoy viva! Me dejaste aquí y me diste por muerta maldito! Pero estoy aquí viéndote, entendiendo mi impotencia, pero llena de rabia, no creas que no, somos más que ustedes y un día saldremos todas, aunque de tener un poco más de conciencia de comunidad, hace rato que hubieran venido por mí y me hubieran rescatado.
Entonces me menosprecias y lleno de valor me pateas para no verme, termino bajo el papel periódico al lado de la silla de loza donde se sientan, la que esta llena de agua; no fue por gusto que salimos, fue la remodelación en el baño y en la cocina la que nos hizo exponernos así, por lo general salimos siempre mientras duermen, y la convivencia así, en su ignorancia es más llevadera, pero cada vez que nos ven nos atacan, nos matan; y ahora bajo este papel residuo de la remodelación lo veo, sentado allí pendiente de mí, con un libro en la mano que lo acompaña, no deja de mirarme mientras termina su ritual de desechos corporales; ha de estar pensando en aplastarme con él; sé que no lo hará, suele valorarlos más que a nuestras vidas; yo sigilosa me doy vuelta, es difícil, pues no estoy recuperada aún, pero este es mi chance, mi última oportunidad, me arrastro lento con todas las fuerzas y los impedimentos que el cuerpo en este momento me permiten, y entonces pone el libro a un lado, me mira y asombrado y asustado me ve moverme, yo me detengo, me quedo quieta, pero no tiene reparo en pisar de nuevo sobre el papel donde me vio moverme, me revienta las patas contra el suelo, me revienta y arrastra el tórax por el piso, se tranquiliza al verme destrozada, yo ahora entiendo el cambio en mi destino, yo que esperaba el sigilo y el tiempo solitario de su ausencia para escapar, ahora al verme destrozada y partida a la mitad me resigno y entiendo que lo que me queda es esperar la muerte, deseo que llegue antes que las hormigas con el sigilo de la madrugada, mientras ellos duermen.

lunes, marzo 22, 2010

Una virgen en la pared.


Una virgen, o al menos un mal dibujo que pretende serlo en una pared corroída por la guerra, aquí es un milagro, un altar, aunque no seamos católicos, cualquier dios que se lleve la guerra será nuestro, o al menos, una figura de colores que recuerde a los niños armados de las guerrillas que son niños, o que alguna vez tuvieron madre.

Aquí las niñas se vuelven carne, de niños que a la fuerza se vuelven hombres, por que ser adulto es una afrenta que se paga con la muerte, y luego son madres, y en la noche vuelven a ser mujeres de más de un guerrillero, todo por el perdón de la vida de algún hermano que se vuelve hijo, por que la vida es tan breve como la fantasía paranoica de un niño armado, mandado por un general poderoso que va sembrando huérfanos que cosecha como guerreros, nada peor que un irresponsable armado! que el hambre y la miseria que vuelven poderosos a pocos, y blancos de tiro y odio a los demás.

Esta virgen que parió a un niño lejano merece un altar, para que le recen las niñas madres y putas al mismo tiempo, por los padres muertos y los hermanos-hijos escondidos que puedan ser devorados como si fueran cerdos, por las hordas malparidas de la guerra, las niñas hechas putas que ya no lloran, que abren las piernas por el favor que les concede esta virgen de tener un día más a este hijo huérfano de sus padres, será muerto o cosechado guerrillero, cómo llorarlos entonces, si serán igual que ellos?

África caníbal se devora a si misma, el sida y la guerra entre tribus, el papa que manda a coger sin condón, las balas que matan a los que rezan a la virgen pintada en la pared, el fémur limpio de carne de un albino, que nos libra de todo mal, la entrepierna cogida de las niñas por los penes erectos de niños que solo saben odiar, y eyaculan su inocencia; y tu y yo tan lejanos, tan pasivos y desentendidos, sentados frente a este monitor sabiendo, que esta virgen es un dibujo al que le rezan victimas y tiranos, niños todos con un arma en los brazos o entre las piernas, y cada vez nos pensamos tan lejos, que lo olvidamos.

lunes, marzo 15, 2010

Flores marchitas y poemas en la basura.



La notoriedad siempre me tuvo sin cuidado; mis padres y amigos siempre dijeron que yo andaba en otro mundo; por eso te conocí.

La realidad es que a pesar de el caserío, lo evidente y lo que siempre pueda llamar la atención en un populoso barrio, a mi me gustaba descubrir los ruidos mudos de el ambiente, las luces misteriosas, las flores en las alcantarillas, los poemas en la basura; y allí estabas tu, con la mirada más triste que se ha cruzado con la mía, estabas marchita y callada, encogida en ti misma, con los brazos cubriendo una desnudes que nunca nadie había visto, y yo, descubriéndote entre las chicas que se lucían; las que no me interesaban, te descubrí como aquellos hongos bajo las gradas, como las luciérnagas que inútilmente brillaban de día en contraste con el amanecer, y nadie se dio cuenta.

Así nos entregamos tu vergüenza y mi fascinación, finalmente abriste tus brazos para entregarme tu belleza que correspondí con curiosidad, nos amamos en secreto, te enamoraste de mí y yo de tu belleza, de tus ojos tristes, de tus secretos, de tus silencios, y de la sonrisa arrugada como un poema en la basura, la vez primera descubrí que tenías alas invisibles, un cuaderno de cuentos en la mesita de noche y miedo, miedo a amar, miedo a ser, a descubrirte, y sin embargo fuiste, me quisiste y te quiero, a pesar de que el tiempo te escondió de nuevo, cubriéndote de ausencia, de años, de caminos distintos.

Me fui, te fuiste, nos perdimos.

Siempre te reconocí por tus ojos tristes, los años han pasado y lo sigo haciendo, el barrio, sus ciudadelas son las mismas, tu ya no, ni yo, estabas distinta, te vi en el parque con amigas, reías, ya no te tapabas la desnudes que fue mía; aunque me viste pretendí que no, y tu hiciste igual, pactamos en este silencio no reconocernos nunca más en la multitud; no sé por que, quizás por que queríamos seguir siendo el misterio que una vez descubrimos, tu con tus brazos abiertos y yo, curioso de ti y de mí, por que las flores marchitas pueden ser regalos, los poemas en la basura suelen ser magistrales, pero no deben leerse en voz alta, no deben estar en un arreglo, para no romper su misterio invisible, por eso escribí estas letras y las dejé en la basura, en el parque, tu sabrás descubrirlas, simplemente por que hoy, me acordé de ti.

lunes, marzo 08, 2010

Lleno de hormigas

Imagina que la persona que amas desaparezca de repente, que se lleve sus ojos, que desaparezcan sus labios, que solo quede en cada rincón la ausencia de su olor, de su respiración, de su silencio.

Imagina entonces que soy yo la persona que amas, imagina que estas letras nunca serán escritas, que este muerto ha terminado, que le dices adiós a tu amorexia.

Encuéntrate en tu propia apocalipsis, corriendo desesperada y sin medios por salvarme, para salvarnos, por que aunque el que desaparece sea yo, conmigo se va el nosotros, nuestros labios, nuestros ojos, en cada rincón nuestro olor acumulado, nuestra respiración, y solo queden nuestros silencios gritando soledades.

Que me lleves de repente jalando en un carrito, sobre el cuál me sostengo apenas y endeble, yo perdido, un poco senil y ajeno, devuelto a niño y demacrado, sostenido por las hormigas que ya no me entienden cuando les hablo, voy viendo todo como quién conoce por vez primera, como cuando un niño conoce el mar o juega a dios con un hormiguero, lo que importa son los detalles; las hormigas retorcidas, su vientre sobre si mismas, sus mandíbulas hirientes; pasamos el estadio y me fascino, navego según mi parecer las gradas y los obstáculos, en verdad debo verme ridículo, desproporcionado y loco, infantil y prolongado sosteniéndome apenas, gracias a las hormigas.

Tu adelante apenas si hablas, lo haces solo para advertir los obstáculos, tu cara demacrada, cansada de cuidarme en mi enfermedad, me miro el ardor en el pecho; dos tatuajes, "dos tumores" me digo al revisarme, una muerte pequeña y regordeta de unos tres años nos acompaña, es fea y negra, con la cara hinchada, babea, es tonta, se enreda en las rejas de el parque, se golpea fuerte contra las paredes por que es imbécil, me sigue a todas partes, me hala el cabello, me toma de el brazo, me asusta, adelante ella y mi hijo, mi hija a veces; me llevan, remolcan el carro de metal sobre el que tan patética y críticamente voy sentado, y entramos lentos a un local viejo de gente muy relajada, ahora soy yo quien babea, me chupo el dedo lleno de hormigas, soy como esa muerte pequeña con la que lucho, el que atiende apenas nos ve te acerca un par de semillas, y despierto, no morí pero imagino que la persona que amo y me amó desaparece de repente.

Atado a la cama por la fiebre busco en mi desvarío el carro, para subirme en él, pero trastabillo aún recostado sobre mi espalda cansada, sobre el hueco en el colchón tan profundo, tanto que tiene mi forma inerte de meses, y todo en la casa parece ruinas de nosotros, aunque huele a nosotros también huele a muerte, estoy lleno de hormigas como cualquier cadáver dejado tirado a la orilla de la vida, lleno de hormigas y con los ojos perdidos hacía el cielo, pero parece que sonrío y eso es bueno, además y a pesar de todo tengo una posición decorosa, el brazo izquierdo sobre la cabeza, la pierna derecha flexionada hacia un lado y levemente levantado como si corriera, la cara toda en su lugar, sin heridas causales de la muerte, la ropa ordenada, aunque debo admitir que la coloración azul de la carne no es de lo mas deseable...

Ya no puedo esconderlo más, tu tampoco; no por que no quiera, si no por que me es insostenible, ya no tengo más excusas para no acercarme a ti, ni razones por las que no hacer ruido al caminar, explicaciones de por qué llaman de la oficina diciendo que no fui a trabajar otra vez. Siéntate para hablarlo, tomate un café; negro y sin endulzar; el azúcar esta llena de hormigas, para mi no, esta bien, yo me iré con la hilera que sale por la puerta de atrás al terminar, ahora es innegable y lo sabemos, nuestros labios no se volverán a encontrar, ni nuestras miradas, quizás encuentres algún hormiguero bajo las tablas o en un rincón de la casa, pásalo por alto y fumiga, probablemente yo me suicidé hace una semana, mi cuerpo esta en el sótano y ya debe estar en mal estado, déjalo ahí, tan solo llama a la policía y que ellos se encarguen, quizás ellas; pero si los llamas, deben traer equipo por que selle la puerta por dentro, o sigo aquí en la cama, y desvarío; de nuevo; imagino que la persona que amo ya no está, efectivamente ya no me creen cuando les hablo, ni siquiera me ponen atención, son solo hormigas y me lleno de ellas, no te reconozco entre su multitud, ni a mi, ni a nosotros.